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Laura Freixas

La Vanguardia, 4-4-26

NOELIA BUTTERFLY CASTILLO

¿Por qué una mujer violada se tira de un quinto piso? Un momento, un momento. ¿Dónde está escrito, eso de que la violaron? Lo dice ella, Noelia. Primero un exnovio, una noche en que ella se había dormido con somníferos, después otros hombres, en grupo. Pero no denunció. ¿Por qué no denunció, si se puede saber? Bueno, a lo mejor, por lo que ha explicado una señora que sabe de qué habla, fiscal de sala de Violencia contra la Mujer, María Eugenia Prendes. "El 100% de las mujeres que han denunciado una violación no la volvería a denunciar", afirmó en una declaración reciente. Y es que "las mujeres no confían en la Justicia, porque la Justicia no confía en las mujeres”. Saben, dice la fiscal, que se enfrentarán a "un calvario procesal" para nada. Noelia prefirió matarse. Calculó mal y quedo parapléjica.

Es que estaba mal de la cabeza. En tratamiento psiquiátrico desde los trece años. ¿No? Sí. Pero no sería eso solo. Los pensamientos suicidas son cinco veces más frecuentes en mujeres que han sufrido violencia machista que en las que no, leo en un informe firmado por un especialista, Javier Urra.

Se ha hablado muchísimo, estos días, de Noelia Castillo. Pero poco de su pasado. La mayor parte de los artículos trataban de su decisión para el futuro: dejar de vivir. Se ha insistido en que cumplía el requisito: “padecimiento grave, crónico e imposibilitante”. ¿Debido a qué? A su condición de parapléjica. Y esta, a su vez, ¿debida a qué?... A ver, no me cambies de tema. Que el tema es la autonomía del sujeto.

Muy respetable, qué duda cabe. Pero a mí todo esto me recuerda sospechosamente esa afición de la cultura patriarcal a celebrar los suicidios de mujeres violadas, abandonadas, traicionadas. Lucrecia, Cleopatra, Dido, la Traviata, Tosca, Madame Butterfly… Hermosos poemas, bellísimas arias, sensuales cuadros (suelen aparecer desnudas; ¿será que es necesario, para suicidarse, quitarse la ropa?), mientras penetra en su carne el afilado puñal, o la muerde la víbora... Una escena veladamente erótica, un acto heroico y ejemplar. El público estalla en aplausos. ¿Por qué se aplaude a la suicida? Permítanme ser mal pensada: por quitarse de en medio. Por no buscar venganza ni justicia. Por no denunciar. Por permitirnos el gozoso escalofrío: Vissi d’arte, Un bel di vedremo, Remember me…, o la valiente defensa de la autonomía del sujeto… sin preguntarnos quiénes la violaron y si están en la cárcel, ni por qué una víctima, en vez de denunciar, se tira de un quinto piso.

www.laurafreixas.com