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Laura Freixas
La Vanguardia (Opinión), 29-9-11
SUEÑOS DE SEDUCTOR
Por
fin, el otro día, cuando llevaba una hora y dieciocho minutos al
teléfono con Movistar, intentando desesperadamente resolver un asunto
(que no era sino aceptar una oferta que ellos mismos me habían hecho),
de pronto tuve una revelación. Lo entendí todo. Es muy simple. El
modelo de actuación que sigue Movistar (y otras empresas similares que
captan clientes por teléfono) es el de don Juan Tenorio.
Veamos.
Don Juan Tenorio se dedica en cuerpo y alma, como si en ello le fuera
la vida, a seducir doncellas; pero en realidad, le importan un comino
las doncellas: lo que le interesa es ganar la apuesta que ha hecho con
don Luis Mejía, a ver cuál de los dos seduce a más doncellas en un año.
Igual que Movistar (o que Orange, Openbank, Endesa, Vueling o cualquier
otra), que lo único que quiere es quitarle clientes a Vodafone (o a
Iberia, Ryanair, ING, Jazztel o Unión Fenosa). El momento de gloria de
don Juan es el de seducir: lo hace espléndidamente, con las más bellas
palabras, henchidas de promesas de felicidad erótico-sentimental: "¿No
es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla...?". Movistar no
se queda corta: la canción que suena durante las esperas le susurra a
una al oído: "We shall be happy, for the rest of our lives, whether you know it or not"
("Seremos felices el resto de nuestra vida, lo sepas o no"; esto último
debe entenderse como un eufemismo por "quieras o no") y el plan de
precios que ofrece lo ha bautizado como "planazo". Una vez seducidas,
se olvida inmediatamente de su nombre y pasan a ser un número ("in Spagna son già mille e tre"),
lo mismo que Movistar, que una vez hemos aceptado su oferta, nos pasa
de una agente a otro, que a cada vez nos hace repetir nuestro nombre,
DNI, número de teléfono y motivo de la llamada: lo habíamos dicho dos
minutos atrás, pero les importamos tan poco que ya lo han olvidado.
Como cualquier donjuán, la empresa, en cuanto cae la víctima,
desaparece: intente usted, si tiene algún problema, localizarles por
teléfono… Y es que esas compañías nos tratan, a la hora de seducirnos,
como a una reina; pero son ellos los que en definitiva se comportan
como divas interesadas sólo en aumentar su club de fans, como estrellas
de cine: no otra cosa quiere decir en inglés movie star. ¿Y al final? Al final de la obra, por si no lo recuerdan, don Juan mata y huye. Luego no digan que no les avisaron.
Laura Freixas es escritora y presidenta de la asociación Clásicas y Modernas para la igualdad de género en la cultura.
www.laurafreixas.com
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